Dos años del Concejo Deliberante

Posted on 04/03/2014

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salonitiEl 10 de diciembre de 2011 el Acuerdo Político llegó al ejecutivo con cuatro concejales, dos del PJ, uno de Libres del Sur y otro de UNE. Mientras que Alberto Bruno, en una elección que casi deja perpleja a la sociedad sanmartinense, queda a pocos votos de gobernar. Esa gran elección apoyada económicamente por algunos empresarios de la ciudad, le permite colocar en el Concejo Deliberante a tres concejales (él entre ellos). Los otros/as dos son Mercedes Tulián y Monetti, quien renuncia en favor de Natalia Bruno, la que ocupará su lugar desde entonces.
El MPN, con el viejo ardid de llevar una lista colectora propia con el sello del MID, también suma tres concejales. El otro concejal es para la UCR.
Desde entonces, el Partido Vecinal Solidaridad Sanmartinense se coloca en la oposición al gobierno del Acuerdo Político con gran ensañamiento y sin perdonarle un ápice la más mínima falta. A contrapelo de ello, el MPN, durante esos primeros tiempos, se mantiene alejado de cualquier confrontación con el ejecutivo “le damos tiempo para que pueda gestionar y trabajar, sabemos lo que es gobernar” dice Calos Saloniti (MPN) cada vez que tiene la oportunidad de expresarse en algún medio.
En la apertura del primer año, es elegido Julio Obed como el Presidente del Concejo Deliberante y lo seguirá siendo los dos años posteriores, nada más que en aquella oportunidad, cuando Julio Obeid era parte del Acuerdo, es votado y defendido por los mismos que un año después, con el alejamiento del Presidente del Acuerdo Político, le votarán en contra. La fundamentación para votarlo durante el primer año es lógica, Julio es el primer concejal del PJ y parte del Acuerdo Político que gobierna y es el Frente para la Victoria quién lo propone. Sin embargo, su alejamiento del Acuerdo Político lo coloca definitivamente en la oposición, y entonces es la oposición quien decide mantenerlo como Presidente del Concejo Deliberante, demostrando que en política no se vota capacidades sino conveniencias.
Así transcurre el primer año. Sólo el alejamiento de Julio Obeid (previa pelea con Guillermo Carnaghi) es el único movimiento visible en el Concejo Deliberante, pero debajo de las aguas también se mueven las fichas.
Para el segundo año, el MPN, que ya viene afilando las uñas, se juega una interna feroz, que a nivel provincial cambia el tablero del poder con el triunfo del “Caballo” Pereyra sobre Jorge Sapag (y que lo paga Ana Pechén). En la localidad, sobre el vacío que dejó Luz Sapág, se erige tibiamente la figura de Carlos Saloniti, que con llamativa humildad, -y consiente de su poca fortaleza en la localidad- convoca a futuros acuerdos.
En el medio de todo esto, el sector de ATE municipal rompe con el UNE y crea la UP, yéndose definitivamente del Acuerdo Político, también el sector de Emilia Otharán se va de Libres del sur y funda SURCO, permaneciendo en el Acuerdo Político.
El Concejo Deliberante queda entonces constituido por tres concejales del Acuerdo (No siempre tan de acuerdo) y una oposición que mira con hambre las posibles formas de llegar al gobierno en el 2015.
Pero es sobre el final del segundo año y el comienzo del tercero cuando las aguas se empiezan a mover en la superficie.natalia

De amores imprevistos, rupturas y desamores
Desde el bloque del Movimiento Popular Neuquino no estaban de acuerdo con el partido vecinal en golpear y golpear al ejecutivo sin sacar la cabeza del agua. Veían a Alberto Bruno muy expuesto y demasiado mediático, y no sólo desde el MPN sino desde el mismo partido vecinal existía cierta incomodidad por tanta exposición de su principal figura: Alberto Bruno. A mitad de año, el concejal Carlos Saloniti (MPN) y Natalia Bruno (PVSS), comienzan una relación de pareja que no sólo trae cambios en sus vidas personales sino también en el Concejo Deliberante, entonces Natalia Bruno comienza a ser un satélite del MPN, votando en concordancia con ese bloque, muchas veces enfrentada a las votaciones de su propio espacio, lo que la lleva a alejarse definiitivamente de su padre y de su partido en lo que finalmente se convertirá en una novela de las cinco.
Entre tanto, Alberto Bruno termina el año aplacando sus críticas al gobierno del Acuerdo Político, hasta dejar de lado cualquier confrontación con el mismo y dedicarle sus pocas notas mediáticas a la traición de su hija hacia el PVSS. La austeridad de Alberto Bruno contra el Acuerdo Político es inversamente proporcional al MPN que comienza a mostrarles los dientes y a sentirse el reemplazo para el 2015.
Julio Obeid, mientras tanto, con su ductilidad ideológica y su inmaterialismo dialéctico pega un timonazo y en un nuevo Acuerdo, empieza a preparar su Presidencia del Concejo para el 2014.
Durante el 2013 se vio a un Concejo Deliberante políticamente muy tibio, sólo el tema del aumento del servicio público de pasajeros y el estacionamiento medido trajeron algo de tensión.
2014: Chau SURCO, bienvenido G6. La estrategia de Carlos Saloniti .
De un día para el otro, el activo político de la ciudad se entera que SURCO se va del Acuerdo Político por diferencias metodológicas con las formas de decisión del sector ejecutivo (o la mesa chica), sin embargo nadie cree eso, o al menos que sea solo por eso que SURCO se retira del Acuerdo. Se sospecha que las históricas formas de no compartir poder del PJ fue alejándolos, sumado a decisiones de Juan Carlos Fernández no compartidas por SURCO, el inconveniente de Cristina Sulleiro en la que el ejecutivo se desentendió y el crecimiento de las “organizaciones” afines al kirchenrismo (Kolina – La Cámpora) que le pisaron el territorio donde habían decido desarrollar su fuerza, fue la acumulación de factores que lo llevaron a tomar esa decisión. Lo cierto es que ahora el Acuerdo Político sólo tiene dos concejales: Ana Amborgi y Toto Manson, con Emilia y el bloque del PVSS que están afuera del Grupo de los seis.
Sin duda será SURCO quien, dentro del Concejo Deliberante, correrá por izquierda al Acuerdo Político.
Por otro lado, el Grupo de los seis integrado por el MPN – UCR – Julio Obeid y Natalia Bruno es el fenómeno que habrá que seguir este año, ya que además de contar con mayoría en el Concejo Deliberante, frente a ellos hay un oficialismo debilitado que perdió a una pieza fundamental en Emilia Otarhán y a un partido díscolo y peligroso a la hora de cambiar de bando como lo viene demostrando el PVSS.
En medio de todo esto: Carlos Saloniti. Un político con discurso aplacado, con formas amigables, previsible, en ocasiones lavado, pero con sentido de la oportunidad, comienza a dar las primeras muestras de su decisión de ir por el sillón del intendente en el 2015. Casi con la misma fórmula que pusieron en práctica con Jorge Carro, el MPN dejó desgastar al gobierno durante dos años, esperó lo necesario para armar su espacio, realizó los acuerdos esperables y cuando lo concretó salió a velocidad de crucero a mostrarse, ya no con tanta timidez, sino con gran manejo político para desarrollar su estrategia. Sumó de su lado tres actores que, por diferentes razones, jamás le podrían disputar la conducción de este espacio: Natalia Bruno, Julio Obeid y Evaristo González y sin más, Saloniti, se perfiló como el vocero de ese espacio en los medios.
Boliche sí, boliche no y cada cual atiende su juego
Lo que sucedió en el Concejo Deliberante la semana pasada, boliche de por medio, ni es casual ni es de lectura rápida como se quiere ver. Alberto Bruno mostró su gran debilidad para negociar y sus pocos reflejos políticos. Hoy no es ni oficialismo ni oposición, pero a diferencia de Emilia Otharán y SURCO que podría denominárselo también así, no tiene norte ni estrategia a largo plazo, a menos que su único objetivo sea asegurarse ser concejal cuatro años más, pero sin duda dilapidó los 3000 votos de hace dos años. Sin embargo, Emilia Otharán se plantó dura contra Alberto Bruno, siendo la bandera de la defensa de Natalia Bruno, pero no por un enojo solamente sino porque, en primer lugar, desde su alejamiento del Acuerdo Político, recuperó su estadía en los medios, además golpeando al único socio posible del oficialismo con una postura de género e intentando recuperar la ofensiva para su base progresista.
Sin embargo, Carlos Saloniti, pareja de Natalia Bruno, no se enfrascó en estas lides, ya que su objetivo es reavivar el malestar de la gente contra este gobierno, por eso es que en los medios sus dardos siempre estuvieron apuntados al conflicto con ATE, a la ineficacia de esta gestión para resolver, al mirar para otro lado sobre temas candentes como las “Tomas”.emilia
Tampoco se enroscó en esto Evaristo González, ni en esto ni en nada, es el concejal que más pasa desapercibido, superando a Mercedes Tulián y a Daniel Troncoso que son cola de ratones de sus propios partidos. El concejal que tanto le costó a la UCR poner allí, pasa desapercibido ante la sociedad, pero no tanto por su perfil bajo sino por una falta de proyección que le quita protagonismo, tanto a él como a la UCR.
Ana Ambrogi es lo último que le queda al Acuerdo Político para seguir llamándose Acuerdo, ya que el Frente Grande se disolvió en este Acuerdo después de la renuncia de Antonio Núñez a la Secretaria de Cultura, Educación y Deporte.
Hoy, el Acuerdo Político dentro del Concejo Deliberante es casi nada y depende exclusivamente de la oposición. Y la oposición sólo está viendo qué le toca y qué le queda en el 2015. Cada proyecto que quiera llevar adelante deberá estar muy justificado en la sociedad para que a la oposición no le quede motivo por no votarlo.
Así está el Concejo Deliberante a dos años del triunfo del Acuerdo Político, atascado en ordenanzas pequeñas de regulación como el sonidos de boliches, cambio de manos de calles, cambio de nombres de plazas, cambio de lugar de cuadros, pero sin imprimir una propuesta superadora que cambie algo en la sociedad. Quizás el proyecto de estacionamiento medido hubiese sido una medida importante, pero se fue pinchando en el tiempo por la debilidad del oficialismo.
A dos años de la elección, en el concejo, el poder cambió de mano, las dos fuerzas que plantearon los más duros enfrentamientos en aquel incipiente 2012 (Acuerdo Político – PVSS) se desdibujan y se atomizan, permitiéndole al oportunismo de Julio Obeid armar el G6 junto al MPN y traccionando a Evaristo González.

Un Concejo Deliberante que ha modificado mucho su estructura política y que aún faltan dos años de mandato, hoy está empantanado en discusiones de entre casa.

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