BREVE RECUERDO DEL DR. ALFONSIN

Posted on 10/30/2013

0


alfonsin-fontaniveDurante un sábado caluroso de hace muchísimos años, dos mil floricultores se habían reunido en un asado conmemorativo, en el patio de una escuela del Gran Buenos Aires. No recuerdo qué celebraban, pero tengo presente la multitud, el bullicio y mi presencia allí, acompañando a un grupo de industriales de una cámara empresaria donde trabajaba entonces.

A la hora de los discursos hubo dos: el de un representante de la Federación Agraria y el del Dr. Raúl Alfonsín, un desconocido entonces, que recorría la provincia antes de presentarse en las internas de su partido.

La comida había sido generosa, acompañada por gaseosas y vino que se habían bebido en abundancia, porque la sed obligaba mientras la temperatura subía.

Cuando habló Alfonsín, los presentes fueron bajando el volumen de las charlas hasta el silencio completo. Recuerdo la sorpresa de quienes compartíamos la mesa, porque su voz se oía con una convicción inusual.

Nos conmovieron sus palabras, pero más nos impresionó el contundente respeto con que dos mil almas lo escuchaban.

Después triunfó en las internas, fue candidato, llegó a la Primera Magistratura…

Desde aquella anécdota, casi pueril, hasta hoy me han quedado algunas imágenes suyas imborrables: caminando hacia la salida de aquella escuela, hablando a la multitud el día que asumió la Presidencia, bailando un tango en España (después de romper protocolo), recibiendo de manos de Sabato el Informe de la CONADEP…

Lejos de Quilmes, en la Patagonia, hoy me encuentro con una foto que tiempo atrás busqué para un librito de historia local, sin hallar: la que refleja su visita a San Martín de los Andes, en el balcón de la Municipalidad junto al ing. Fontanive, cuando llegó a inaugurar el Gasoducto Cordillerano.

Era un vasco obstinado que cometió muchos errores, pero también tuvo coraje para capear varios temporales como los sostenidos paros de la CGT o las asonadas militares, o los causados por animarse al divorcio y la patria potestad compartida…Ahora son asuntos resueltos, pero entonces eran temas inabordables a los que nadie se había atrevido.

También tuvo una honestidad a prueba de los malintencionados más hurgadores, que buscaron con lupa algo para enrostrarle. Algo que nunca encontraron.

Esta condición -que debiera ser habitual en la función pública- hoy es para subrayar. Será por eso que una increíble multitud, de todos los colores políticos, acompañó su cortejo. Acaso fue una manifestación, por contraste, del deseo popular.

Cuando -jaqueado por varios flancos- sintió amenazada la paz social, no trepidó en dejar el sillón presidencial, en el que nunca se sentó pensando en eternizarse allí, en otro ejemplo que puso el interés colectivo por encima de la legítima aspiración personal de completar su mandato.

Y acá estoy, a treinta años de su triunfo electoral, pensando que no tuvo todavía el homenaje suficiente, mientras resuena su voz diciendo lo que consideraba una oración patriótica, que encerraba su propuesta política: afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino.

Ana Maria de Mena

 

Anuncios
Posted in: Uncategorized