Las tomas (mirando de reojo)

Posted on 07/07/2013

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En marzo se produjeron tomas en San Martín de los Andes. Nada nuevo si pensamos que la mitad de los barrios fueron asentamientos de este tipo: Julio Obeid, Chacra 4, Colonia Maipú, etc. Sin embargo, la historia ya no es la misma que hace 20 o 30 años atrás. Hoy las tierras ganaron un valor inmobiliario imposible de revertir. La idea de asentamientos precarios a la vera de una ruta, junto a barrios de alto poder adquisitivo, se transforma en bombas de tiempo para los gobiernos municipales. Sin embargo y a pesar de la situación de inseguridad como nuevo fenómeno social para San Martín de los Andes, ningún sector ha pedido represión (al menos en voz alta).

Hoy la toma en tierra del ejército aparece despoblada a causa del temporal y los intensos fríos, sin embargo, y más allá de las palabras de firmeza del ejecutivo municipal de no admitir una toma como factor de presión, los integrantes de la misma se mantienen también firmes en la idea de resistir cualquier tipo de desalojo sin tener algo a cambio.

Por otro lado (aunque ya se ha dicho) las tomas sirvieron, si bien se conocía la emergencia, para avanzar en varios ejes respecto a esta problemática, por ejemplo declarar la emergencia habitacional que avala algunas situaciones puntuales y obligó al Concejo Deliberante a conformar la comisión de vivienda. Sin embargo, las más de 2000 familias anotadas en esta emergencia habitacional, dan cuenta de la dificultad que deberá enfrentar este ejecutivo a medida que el tiempo avance.

Analizar las tomas corriéndose de una situación nacional, también es un error, ya que para las clases más desprotegidas, el aumento del costo de vida que se busca enmascarar con el congelamiento de algunos productos, ha comenzado, no hace poco, a golpear esas puertas, ya que no sólo de pan vive la gente sino que paga alquileres, impuestos, combustible, pasajes en transporte público  (nada de todo esto congelado). Es por eso que los asentamientos son bombas de tiempo que pueden o no estallar, todo depende de los resultados reales a mediano plazo.

 

 

Varias preguntas para hacer:

¿Cómo se solucionará el tema de la toma que hoy ha perdido vigor, pero cuando el tiempo mejore y pase la temporada puede aflorar nuevamente?

¿Alcanza el registro habitacional para calmar los ánimos si la construcción de viviendas no se produce en tiempos reales?

¿Y qué sucede con los plazos para abandonar la toma, alguien querrá pagar un costo político con el desalojo por la fuerza?

Un tema políticamente incómodo para cualquier gobierno, una problemática con soluciones a largo plazo para un gobierno sin recursos económicos, con las agujas del reloj sobre la nuca, corriendo detrás del dinero para pagar aguinaldos y aumentos de sueldos, con atrasos a proveedores y una oposición que no pierde oportunidad para lijarle los tobillos.

Mirando de reojo, las “tomas” es una piedrita en el zapato que la corremos para el costado, pero molesta igual.

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