El 9 de marzo de 1916 Pancho Villa invadió los EEUU

Posted on 03/10/2013

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Columbus es una ciudad fronteriza en el Estado de Nuevo México y se llama así en honor a Cristóbal Colón (su apellido en inglés). Desde esta ciudad Villa recibía armas ilegalmente hasta que parece que fue estafado.
Solo 350 soldados se encontraban en el llamado campamento Furlong, y se ubicaba en las afueras de la ciudad, entre los dos países. El 9 de marzo de 1916 a la madrugada, alrededor de 600 mexicanos revolucionarios, dirigidos por el General Francisco “Pancho” Villa, entraron en USA y atacaron por sorpresa a Columbus por el sudoeste exactamente a las 4:20 a.m., atacar el campamento Furlong donde se encontraban los soldados estadounidenses hubiera sido lo ideal en este caso ya que todo mundo dormía a esa hora.
Al entrar a la norteamericana población de columbus Nuevo México, un soldado villista le pegó un tiro con su 30/30 al reloj de la iglesia.
El reloj quedó como mudo testigo de que a esa hora Pancho Villa y sus huestes habían profanado suelo americano.
Villa atacó la madrugada del 9 de marzo tomando por sorpresa a toda la población, el pánico se apoderó de los vecinos cuando una columna villista irrumpió a galope gritando ¡Viva Villa! ¡Viva México!, y disparando a diestra y siniestra sobre las casas y sobre cualquiera que se asomara. Incendiaron el “Commercial Hotel”, ejecutaron a varios huéspedes y saquearon bancos y comercios.
Tampoco era la destrucción total lo que quería Villa, sino una incursión que alterara a Washington. Cuando empezó el sonido de los disparos y la destrucción con la quema de casas y edificios, los residentes huyeron al desierto o se pusieron a cubierto, en especial en el famoso “Hotel Hoover”. Las fuerzas armadas de los Estados Unidos al escuchar la conmoción contraatacaron con rapidez, con ametralladoras Benet-Mecier y se puede decir que salieron triunfantes. Toda la lid dura aproximadamente unas 3 horas con el resultado de 75 villistas y 18 estadounidenses muertos, en su mayoría civiles. El espectáculo a simple vista no era aterrador porque la ciudad no estaba arrasada, había fuego por algunos incendios, por supuesto saqueos, pero nada tan malo como se esperaba.

Las tropas de Villa regresaron a su país perseguidas por el mayor Frank Tompkins, quien no consiguió nada por la fuerte resistencia de los mexicanos. Los gringos ya sabían que Villa los podría atacar, los rumores le habían llegado a Jhon “Black Jack” Pershing, un general americano que no tomó en serio la amenaza. Al día siguiente del ataque a Colombus el presidente Norteamericano, Thomas Woodrow Wilson dio orden de que una fuerza expedicionaria de unos cinco mil hombres ingresara a territorio Mexicano en persecución de Francisco Villa bajo el mando del citado Pershing.
A esta expedición se le llamó “La Expedición Punitiva“, y su objetivo principal no era solamente la captura de Villa, sino acabar con todas sus tropas

La Persecución Punitiva:
Por lógica la opinión pública, la prensa y todos reclamaron justicia.
Luego llega el general  John Pershing conocido como “el negro” a empezar una expedición punitiva en México. Los Estados Unidos aprovecharon esta invasión para probar su más nueva tecnología. Dos columnas de soldados se adentraron 300 millas en México. Apoyados por camiones, artillería, caballería y.., aviones.
Un escuadrón de aviones de combate, volaba sobre las laderas de las montañas y sobre los desiertos tratando de localizarlo, pero el accidentado terreno en la extensa sierra madre occidental que atraviesa el estado de Chihuahua fue su mejor aliado.

Hasta ese entonces, la búsqueda de Pancho Villa era, para los gringos, la misión más costosa en contra de un solo hombre, todos los días los militares informaban lo mismo a su presidente americano: “Tengo el honor de informar a usted que Francisco Villa se encuentra en todas partes y en ninguna”. Durante su búsqueda, Pershing encontró varias tumbas con la siguiente lápida: Aquí yace Pancho Villa, pero sin nadie adentro. Rascó, escarbó y no encontró más que serpientes, tarántulas, lagartijas y piedras.
A pesar de que sus soldados golpeaban a campesinos mexicanos, los amenazaban o les ofrecían todo el oro del mundo en recompensa, estos siempre le dieron pistas falsas. Al cabo de once meses, Pershing regresó con su caravana de soldados, hartos de respirar polvo y recibir pedradas y mentiras en cada pueblito del cascajoso desierto.

De este grupo de soldados humillados sobresalían dos jóvenes tenientes recién salidos de West Point: Dwight J. Eisenhower y George Patton.

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