CASA CAMPOS

Posted on 03/06/2013

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Los edificios albergan la memoria de las personas que los habitaron y la de los hechos que tuvieron lugar en ellos. Preservar esos recuerdos contribuye a entender el pasado y aporta rasgos de identidad. Por eso, entre otros motivos, en países desarrollados se preserva el patrimonio arquitectónico, aún cuando esté semidestruido, como es el caso del Partenon en Grecia o la Villa Adriana en Italia. Además se los resignifica a través del uso turístico y se los convierte en una fuente de recursos. Ninguna nimiedad como es sabido.

En San Martín de los Andes -sin entrar a comparar con los siglos de ventaja que nos llevan los países europeo, pero subrayando que los ejemplos son para imitar- trabajan desde hace muchos años las arquitectas Stella Maris Solanas, María Rosa Lovato y el arquitecto René Gingins, quienes realizaron un detallado relevamiento de las construcciones patrimoniales del pueblo y tienen entre manos la edición de un libro que “hará historia” en el tema.

Otros profesionales de distintas disciplinas se han sumado y vienen realizando las Jornadas de Patrimonio Arquitectónico e Identidad que llevan cuatro ediciones y contaron con auspicios nacionales. Durante sus realizaciones llegaron a San Martín de los Andes las autorizadas voces de los arquitectos Carlos Moreno, Alfredo Conti, Fabio Grementieri, Marta Levisman, Lic. Nani Arias Incollá, entre otras personalidades que son referentes nacionales e internacionales en la materia. Ellos acercaron sus experiencias, conocimientos y las novedades sobre el tema. En dos oportunidades de esas Jornadas se publicaron las conclusiones en formato libro.

El párrafo anterior equivale a decir que no se ha improvisado sobre la conservación del patrimonio arquitectónico en nuestro pueblo; más bien se ha trabajado detallada y sostenidamente.

Lo antedicho equivale a muchas horas de trabajo y siembra para proteger los edificios que albergan los recuerdos colectivos, el pasado…fragmentos de identidad

Estas reflexiones vienen a cuento por el tratamiento que por estos días se observa en la vieja Casa Campos, ubicada sobre la av. Koessler. Su fachada y perfil, con la torrecita-observatorio eran parte del panorama identitario de la esquina donde todavía se yergue, aun derruidos por el paso del tiempo. Desde hace un par de semanas obreros de la construcción empezaron a desarmar el techo y en estos días hacen lo mismo con las paredes de madera…

Vale recordar que por allí pasó Carlos Campos, cuyo nombre lleva el Aeropuerto Chapelco de nuestra ciudad, por citar solamente un hecho por el que la construcción mereció ser cuidada en lo material, protegida desde normas jurídicas, salvada desde los ámbitos oficiales.

100_7830 ¿Qué será de ella? ¿Qué de la memoria que guardaron sus paredes? ¿Será objeto de una saludable intervención que mantenga su estructura y aspecto, no importa cuál sea su destino de uso? Ojala!

Felizmente -y gracias a la iniciativa privada- quedan como ejemplo de un tiempo y un modo de vida lugareños que dieron identidad a San Martín de los Andes, la Casa Koessler, la que fue Villa Bibi, el ex Hotel Lacar, que dan testimonio del sentir de quienes decidieron sobre esas propiedades… y le lavan la cara al desapego y la desmemoria.

Ana María de Mena

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