Federico Dallegri presenta su libro: “Las cosas no siemrpe terminan como uno oveja”

Posted on 01/26/2013

1


Por fin llega el día en que se presentará el cuarto libro de la colección “Para Leerte mejor” de Federico Dallegri. Presedido por Nadia Quantran, Fiorella Labbozzetta y Ela Buonsanti, Fede rompe con el monopolio de género para ser el primer varón en editar en la colección.

Ediciones De La Grieta y Construyendo Risas se preparan para brindarle a Federico todo el apoyo que se merece y que se presentará en La Noche de las Artes y en algún otro lugar a designar por el autor.

A continuación un cuento de adelanto para que lo vayan conociendo

fede tapa prueba

La forma del miedo

 

     La ventana se abrió de golpe, él se revolvió incomodo, sabía que eso ocurriría, ocurría cada noche, pero de todas formas no podría acostumbrarse nunca. Afuera, estaba completamente oscuro, sólo se distinguían, recortadas de la pared de ladrillo de enfrente, las enredaderas que trepaban y recubrían la pared de forma enfermiza, haciendo que apenas se pudiese ver el rojo vivo, infestando todo con un verdor, que no brillaba ni siquiera en los días mas soleados. Sintió como la víbora del aire frío se descolgaba de la ventana, bajaba, entraba, y se movía a través de sus pies, haciendo que el escalofrío llegase a su nuca como un relámpago. Retrocedió un poco más hacia la esquina de la habitación, hasta que su espalda choco contra la esquina, y se sobresaltó nuevamente.

 

Su madre le había enseñado a no creer en fantasmas, que todos los espíritus eran seres que sólo habían sido inventados para asustar a los pequeños, pero él no debía temer, nunca ningún muerto podría hacerle daño. Pero esta vez, lo que veía existía, y era imposible negarlo. Lo que veía no estaba muerto.

Había llegado a la casa hace ya cuatro meses, y cada vez a la misma hora, un chillido agudo cortaba el aire, y la ventana se abría con tanta fuerza que los goznes parecían estar a punto de soltarla, y allí de la oscuridad de la noche, aparecía una figura negra, aferrando sus garras al marco, dejando surcos con sus uñas como cicatrices en la madera, de su boca se escapaba un aliento a muerte, que se dibujaba blanco en el aire helado de la noche, como si él mismo soltase de adentro suyo las cientos de almas desafortunadas que se habían cruzado con él, sus dientes relucían como cuchillas recién afiladas, tan puntiagudas como estalactitas de hielo, tan brillantes como antorchas,  que delimitaban el acceso a la cueva del lobo. En un parpadeo miró todo el círculo protector de maíz que había hecho, este lo había mantenido seguro hasta el día de hoy, el demonio nunca había podido franquearlo, pero esta vez, una parte no cerraba completamente el círculo, se movió rápidamente para corregirlo. Eso bastó para que sus miradas se encontrasen. Por un instante pudo ver directamente la verdosa muerte, la piel de serpiente rasgada de sus ojos se fijo completamente en él, y la bestia bajó de la ventana con un salto. Era tan oscuro que no podría haber delimitado jamás su contorno en la noche, pero ahora una vez dentro de la casa, se movía hacia él sin ningún tipo de prisa, estaba acorralado por ella, que se acercaba lentamente, su corazón por el contrario, galopaba frenético dentro su pecho. Podía escuchar apenas un leve crujido del piso de madera debajo de sus pisadas. Su respiración áspera como vapor de caldera y su cara deformada ya se encontraban a escasos centímetros de su rostro, y por más que quiso, no pude cerrar los ojos cuando su garra se elevo frente a él, a punto de dar un golpe mortal, pero ésta se detuvo en lo alto con un ruido metálico como cada noche gracias al circulo de maíz. La bestia maulló de forma apenas audible nuevamente defraudada y se alejo tranquila, en cambio las plumas de él, siguieron tensas por unos minutos más.

Anuncios
Posted in: Uncategorized