Pedro y el Lobo, una año de trabajo. Por Federico Dallegri

Posted on 12/06/2012

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Cuando me pidieron que escriba una nota sobre Pedro y el lobo, fue difícil pensar por dónde encarar el asunto. Cuando algo es muy grande, se hace difícil encontrar el principio, y más si esa grandeza se logró por muchas pequeñas partes. Es por eso que voy a contar cómo fue nuestro principio y espero así, llegar a abarcar a todos.

Un día Kachengue, director de la escuela de circo, llegó con un par de hojas mal ordenadas, diciendo que íbamos a hacer una obra, que se llamaba “Pedro y el lobo”. Escrita por El Rafa, (que no sólo se iba a conformar con estar detrás de las letras). Empezamos a intentar atar esta obra. Primero ordenando y desordenando las partes, empezamos a armar las escenas de todos los personajes de la obra, dirigidos por los profesores Triana y Jorgito, que con gritos bien intencionados, nervios, y desacuerdos, lograron que termináramos todos tras algunas largas semanas trabajando como relojitos suizos con tiempos perfectamente cronometrados. Al pedo. Por que todo iba a cambiar cuando la otra mitad de este todo, se uniese. Un sábado a las 10 de la mañana,  teniendo los ojos todavía entrecerrados y el pelo con la forma de la almohada empezaron a aparecer y a acomodarse ellos. Toda una orquesta completa pasaba a formar parte también de nuestros ensayos, ellos con un principio que desconozco, pero imagino no tan distinto al nuestro y con su gran directora y profesora Mariela Lobato aparecieron con algo, con algo que iba a hacer saltar nuestra exactitud de milésimas y lo iba a cambiar por algo con mucho más vida, modificaron todo con Música. Y ahí empezó a tomar un poco más de forma la obra, sacar un poco de acá, poner otro poco allá, nervios de nuevo. Mientras tanto, en otras partes de la escuela, el lobo de nuestra historia iba cobrando forma gracias al titiritero Daniel Aguirre que cada día le iba dando más vida a esa parte esencial de la obra y no sólo eso, también los disfraces de todos los actores iban armándose. Fue más cerca del final cuando aparecieron las últimas piezas fundamentales para que nuestra gran función pudiese funcionar, Irene Lozza, como nuestra narradora, fue la voz de nuestra gran historia, y por ultimo rezagado quizá por el personaje que le tocaba, El histriónico Rafa, haciendo del abuelo de Pedrito. Y cuando estuvimos todos ya preparados comenzó la recta final, que duró apenas unas pocas semanas de mucho entrenamiento, de tararear la canciones hasta fuera de las clases, de salir a buscar publicidad para poder costear los gastos, de aprender a maquillarnos entre nosotros y de, por sobretodo, compromiso que no faltó en ninguno de los integrantes. Así llego el día, y luego de 4 funciones para jardines y escuelas primarias, y 2 más el día siguiente para la comunidad, terminamos un sueño que armamos entre todos y del que estamos orgullosos de formar parte.
Esa es la historia de lo que pudieron ver el otro día en escena, el trabajo de todos los integrantes de la Escuela Municipal de Circo, de la Orquesta Municipal y de muchas personas más que nos ayudaron paso a paso, como músicos invitados, directivos de la escuela 188, padres y madres de todos los participantes y, fundamentalmente, mucha gente, que pudieron lograr un deleite para chicos, jóvenes y adultos y que esperamos se pueda repetir en más funciones para que nadie se halla quedado sin ver Pedro y el Lobo.

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